lunes, 26 de marzo de 2012

24 de marzo...

Nosotros no somos vengativos , por que si no, nos transformariamos, en lo que ellos fueron y son, asesinos, torturadores, secuestradores,ladrones y miserables. Lo unico que nosotros queremos y buscamos es justicia, queremos memoria para que nada de lo que sucedio se vuelva a repetir.

miércoles, 21 de marzo de 2012

IMAGENES

Una preocupación, estar durmiendo a tu lado.
Una lágrima, que   ni cae, se petrifica.
Una Mirada, en el espacio, imaginando.
Un despertar, sin acordarme de nada.
Una mujer con sus recuerdos, sentada en el olvido.
Un imán, que  no atrapa ni tu sombra.
Un principio, el  mar azul, profundo, mítico.
Un drama, el  gesto mecánico de la retórica.
Una amenaza, el  mundo en que vivimos.
Una farsa, el  cura confesor, algún  obispo.
Una religión, un solo Dios no dividido.
Un silencio, ante  tus ojos dormidos.
Un peligro, la  poesía despilfarrada.
Un deseo, decir lo que otros no han querido.
Una venganza, saber  por que vivir y lo que he vivido.
Una deuda, el hambre y la miseria por el planeta tendidos.
Un sabor, tu  panal que sabe a salitre.
Una certeza, saber  que te he amado.
Una alegría, mí  corazón al aire libre.
Una duda, saber si me has querido.

Alberto Federico Córdoba Basualdo
copyrigth 2007








TÚ Y MANHATTAN

Manhattan se divisa ahí,
cerca, pero no tan cerca como tu.
Como finura de arena, la nieve cae,
ante mis ojos, penetrados                          
por ese blanco infinito
y te recuerdo…
Y te pienso…
Como capullo blanco y certero
que en mi pecho se incrusta,
¡OH! declive suave tu cuerpo,
por donde deslizan mis sueños,
inmóvil, como copa de árbol sin viento,
danzante lluvia solar, tú rubio pelo.
Y te recuerdo…
Y te pienso…
Como crucificando mis labios
en la cruz fatal de tus piernas y senos
y hasta el llanto sublime de tu sexo,
llego hasta mí, como tembloroso eco
y de mi pensamiento, la evidencia    
inconfesable de tu cuerpo.
Manhattan se divisa ahí
tras la ventana,
con su disfraz tan blanco pero gris,
solo pensaba en ti.
tal vez sea este TU poema.

Alberto Federico  Córdoba Basualdo
copyright 2006





SIN TRAMPAS

Tu mujer, casi mía,
deberías saberlo, aunque claro
estas del otro lado de esa puerta
y eso te transforma.
Pero debes saber, mujer
que  aquí, de este lado solo estamos
los que decimos,
basta de utopías malogradas,
basta de sueños mutilados,
los que creemos que vivir,
es siempre no dudar, sino arriesgar,
donde la ofensa ni siquiera es una ráfaga          
y el amor se construye a borbotones.
Aquí,
donde quemamos los odios y los miedos,
donde los solitarios no estamos desolados
y el azul en el cielo es desmedido.
Aquí,
donde sin dolor ni desesperaciones
esperamos que llegue el amor
y nos arrebate esa euforia.
Anímate, abre esa puerta,
pero sin trampas, mujer,
Sin trampas…

Alberto Federico Córdoba Basualdo
copyrigth 2007



sábado, 10 de marzo de 2012

A pesar de lo que es Dios, no depende de nada
de lo que es.
A eso debería llegar el hombre.




Mejor que la renuncia,
es la acción desinteresada,
cuando no se quiere nada a cambio,
se vivencia el todo.


Todo lo que buscas,
esta dentro de ti.
No hay mejor creador que tu cerebro,
ni mejor juez que tu conciencia.


No se puede conocer el amor,
sin humildad,
sin sinceridad,
sin libertad
y sin coraje.




Si dejamos morir  nuestros sueños,
seremos pobres,
si los cuidamos y ponemos en practica,
seremos ricos.
Los sueños nos hacen salir a la calle,
con un si en el pecho,
entonces provocamos lo mejor
en cualquier parte.
Los sueños ,son un regalo anticipado
de la vida,
que en cada uno de ellos nos revela
de que se trata esto.
Por eso el primer mandamiento del hombre
debería de ser el de Darse Cuenta.


Facundo Cabral

martes, 6 de marzo de 2012

CIERTA CAUSA

Estas son señales,
señales de 
una causa unipersonal.
Donde apretado
a mi edad,
estos huesos tropiezan
con ese fracasado olor,
como el de la humedad.
Pero, 
por cierto,
algo arde aun
en mi memoria,
a pesar de ese viento
que lija,
que borronea
sin dulzura,
intentando construirme
otra fe,
otra historia.
Por otro lado,
triste paradoja,
existen ciertas antesalas
queriéndome llevar
vaya a saber,
a que otros silencios.
Como este puto 
simulacro poético,
que intento naufragar,
para salvarme.

Alberto Federico Cordoba Basualdo
copyrigth 2012